Solo el 11 % de los argentinos sabe cómo actuar ante un ACV: el método que puede salvar vidas

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En el ámbito de la medicina neurológica existe una regla de oro que define el destino de miles de pacientes cada año: «el tiempo es cerebro». Ante un ataque cerebrovascular (ACV), cada minuto que se pierde sin atención médica se traduce en la pérdida irreversible de miles de neuronas. Sin embargo, un reciente relevamiento nacional encendió las alarmas en la comunidad médica al revelar el masivo desconocimiento que existe en la población sobre cómo detectar y reaccionar ante esta emergencia.

​Según los datos difundidos, el 53 % de los argentinos jamás escuchó hablar del método FAST —la guía internacional de respuesta rápida—, mientras que un 36 % admitió haber oído el término, pero no recordar su significado. En limpio: solo un escaso 11 % de la población sabe cómo aplicarlo.

​»El pronóstico de supervivencia de un paciente y la reducción drástica de secuelas incapacitantes dependen de una ventana crítica de tiempo», explicó el doctor Martín Olivetti, neurocirujano del Hospital Escuela. Para el especialista, el recurso más efectivo contra esta afección no se encuentra en una sala de operaciones, sino en la capacidad de la sociedad para identificar los síntomas a tiempo. «El arma más poderosa que tiene la sociedad no está dentro de un quirófano, sino en la mente de cada ciudadano», enfatizó.

​Una amenaza en aumento para los jóvenes

​La falta de información resulta especialmente preocupante en un contexto donde el ACV golpea con fuerza. En Argentina se registran alrededor de 120.000 casos anuales. Además, las investigaciones locales vienen advirtiendo un fenómeno complejo: un aumento sostenido de los diagnósticos en adultos jóvenes desde el año 2015.

​»El ACV no es exclusivo de la tercera edad; las investigaciones demuestran que puede ocurrir a cualquier edad», advirtió Olivetti, señalando que la educación pública es la única barrera para frenar el impacto de esta tendencia.

​Las cuatro letras que ganan la carrera al reloj

​El método FAST utiliza un acrónimo en inglés muy sencillo de memorizar para evaluar a una persona ante la menor sospecha de un ataque. Consiste en cuatro pasos esenciales:

​F – Face (Cara): se le pide a la persona que sonría para observar si existe asimetría, rigidez o si un lado del rostro se cae.

A – Arm (Brazo): se le solicita que levante ambos brazos para verificar si tiene dificultad para elevar uno de ellos o si se le cae de manera involuntaria.

​S – Speech (Habla): se le pide que repita una frase sencilla para notar si arrastra las palabras, dice incoherencias o muestra problemas de claridad.

​T – Time (Tiempo): si se identifica cualquiera de estos signos, el factor tiempo es crucial.

​Olivetti remarcó que existe una ventana clínica de intervención máxima de entre 3 y 4 horas y media desde el inicio de los síntomas. Dentro de este período, los médicos pueden aplicar tratamientos específicos para disolver el coágulo o reparar la arteria afectada.

​»El ACV no avisa, pero el método FAST nos da las herramientas para ganarle la carrera al reloj. Memorizar estas cuatro letras es una responsabilidad que, literalmente, salva vidas», concluyó el neurocirujano.

Extraído de: REPÚBLICA DE CORRIENTES

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