Controversia por la denuncia por incierta desaparición de un bebé
La madre de la supuesta criatura se presentó ante la fiscalía en turno con las pruebas de que el bebé estuvo en el hospital, pero entre las imágenes habría una que aparece en internet y no correspondería a una sala Neonatal del Vidal. La Justicia investiga.
Una joven de 24 años denunció ayer ante la Justicia provincial la desaparición de su bebé de cuatro meses que, según ella, se hallaba internado en el Hospital Materno Neonatal «Eloísa Torrent de Vidal» de la capital correntina. Cuando fue a visitarlo, «como todos los días», le habrían dicho que el bebé había fallecido, pero horas más tarde y cuando la joven y su pareja preparaban los trámites de sepelio y fueron a buscar el cadáver, negaron que el niño haya estado internado allí, y que ella haya siquiera dado a luz en aquella institución. Por el caso se abrió una investigación formal que incluyó hasta una pericia forense para determinar si la joven estuvo embarazada.
El caso tomó estado público inicialmente en las redes sociales por los propios padres y familiares de la pareja y ayer a la mañana el fiscal Gustavo Roubineau, titular de la UFIC N°6, recibió la denuncia formal de la pareja con todos los recaudos del caso, ya que hasta allí era bastante complejo no solo por el hecho en sí de lo que se denunciaba, sino por las pruebas presentadas por la pareja que están siendo sometidas a pericias.
En diálogo con diario época, Jennifer L., la joven que radicó la denuncia, contó su caso. «Mi bebé nació a los seis meses, el 11 de marzo a las 2:34 de la madrugada. Desde ese día hasta que me dieron el alta a mí el 14 de ese mismo mes y hasta el 13 de julio, yo iba todos los días con mi pareja a ver al bebé.
El sábado 18 de julio volvimos de Itatí y fuimos a verlo al hospital y nos dijeron que había fallecido. Allí comenzamos a ver todo lo referente a su sepelio, pero nos informaron que el acta de defunción recién nos entregaban el lunes, así que fuimos el lunes para retirar el acta y el cuerpo a la mañana, pero no nos lo entregaron porque faltaba la firma del médico y del director del hospital, según nos dijeron», relató la joven.

«Recién a las 16 volvimos al hospital, esta vez con mi suegra, pero allí me dijeron que no había cuerpo, que no había datos míos ni del bebé en el hospital. Siempre que ingresaba a ver a mi hijo, me hacían firmar un acta en la entrada. Les pedimos las imágenes de las cámaras, tampoco me las quisieron entregar. El lunes hicimos la denuncia en la Comisaría Segunda. Al día siguiente fui al médico forense, me hicieron una revisión para determinar que en verdad tuve a mi hijo y tenía todos los cortes y cicatrices del parto. Hoy (por ayer jueves) hicimos la denuncia en la fiscalía donde entregamos todas las pruebas con las que contamos. Al final me están tomando de loca, cuando en realidad el hospital perdió mis papeles y desapareció a mi hijo. Yo solo quiero que aparezca mi hijo. Solo quiero una solución, ya no sé qué más hacer», sostuvo angustiada Jennifer.
Fuentes del hospital confirmaron a este medio que ni la incubadora ni el piso que aparecen en una de las fotografías pertenecen al establecimiento de salud.
Ante la Justicia
El caso fue creciendo con el correr de los días y esto fue lo que llevó a Jennifer y a Juan Pablo, su pareja, a radicar inicialmente una denuncia en la Comisaría Segunda que indagó a la médica de guardia del hospital quien confirmó que el día 18 no se registró deceso alguno de un bebé en la Neonatal. Posteriormente, la Policía notificó del caso a la fiscal en turno, Patricia Armendia, quien ordenó se inicie una causa por averiguación de delito. A la vez, se ordenó un estudio ginecológico y psiquiátrico a la joven en el Instituto Médico Forense. Es, en este último estudio, que finalmente la Justicia pone en duda el relato de la joven, ya que al parecer nunca habría estado embarazada ni dio a luz. De hecho, cuando le tomaron la denuncia y fue consultada en qué forma había dado a luz, la joven no recordaba si fue parto natural o cesárea, según indicaron a este medio fuentes policiales y judiciales reservadas.
Extraído de: ÉPOCA
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