CORRENTINOS EN BAHÍA: «LA CIUDAD ESTÁ DESTROZADA Y PERDIMOS TODO»
Una familia oriunda de San Miguel contó cómo vivió en primera persona el inédito temporal que dejó 16 muertos y un millar de evacuados en la comuna bonaerense. Solicita donaciones para poder reconstruir su hogar ubicado en un barrio popular.
Como si hubiese vivido una guerra. Así relata Alberto Lezcano(37), un correntino que vive en Bahía Blanca, cómo sobrevivió a la histórica inundación que soportó la ciudad del sur bonaerense el viernes. Desde Corrientes y otros puntos están partiendo donaciones para la familia y todo su barrio. «Estamos muy agradecidos a nuestra provincia por la ayuda», expresaron.
Hace un año, Alberto, oriundo de San Miguel, se radicó junto a Delsy Oliveira (30), su mujer, y Mateo, su hijo de 10 años, en el barrio popular conocido como Villa Muñiz. Allí con el fruto de su trabajo consolidó un hogar que lamentablemente quedó destruido en pocas horas.
Alberto, quien trabaja en el área de distribución en una panadería a 15 cuadras de su casa, fue sorprendido por la intensa lluvia cerca de las 5 cuando estaba por salir a entregar los pedidos del día. Una hora y media después recibió un WhatsApp de su esposa en el cual le advertía que el agua había ingresado a su hogar.
Inmediatamente, el correntino subió a su motocicleta y comenzó un difícil recorrido por las veredas de la ciudad. A mitad de camino, la rapidez con la que crecía el caudal lo obligó a refugiarse en una estación de servicio junto a otras 15 personas desesperadas. Una desesperación que creció aún más cuando la fuerza de la corriente amenazó con bloquear los accesos.
Los empleados de la YPF decidieron así ordenar a las personas a subir al techo de la estación, antes se llevaron unas botellas y algunos sándwiches de miga. A simple vista, el panorama hacia prever que iban a pasar varias horas en la parte superior. «Abajo teníamos agua y arriba la lluvia no paraba de caer. Entre las 4 y las 17, llovió intensamente y de forma interrumpida por momentos», contó. Según las autoridades fueron 290 milímetros iniciales los que anegaron la ciudad.

«Por la calle vimos pasar automóviles, heladeras, chapas, roperos, televisores. Incluso vimos un conductor que quedó atrapado en su vehículo y no podía salir. Este fue arrastrado por la corriente y nunca más lo vimos», recordó.
Cuando aminoraron las precipitaciones, cerca de las 17, Alberto y los refugiados cruzaron a un edificio sostenidos por una manguera para evitar que la corriente se los llevara puestos. Allí fueron recibidos con hospitalidad.
Dos horas después, la impaciencia del sanmigueleño lo llevó a salir del edificio. Por más de diez horas no tuvo contacto con su familia debido a que las comunicaciones fueron interrumpidas.
«Al llegar a casa todo fue dolor porque lo que llevó años en conseguir se perdió en dos horas», lamentó. Afortunadamente, su mujer, su hijo, su perro y su gato escaparon a tiempo y se refugiaron en la casa de una cuñada que tenía un primer piso. «Todos los electrodomésticos se perdieron, solo se salvó el televisor», acotó.
«La ciudad está destruida, tenemos energía pero el agua de la canilla no se puede tomar», contó. La solidaridad no se hizo esperar y recibió noticias que desde su pueblo le están enviando donaciones. «También tengo conocidos en Buenos Aires que están trayendo mercadería», agregó.
Incluso, un matrimonio de Capital, Angi y Marcelo, fue a buscar a su familia personalmente para entregarle donaciones. «La solidaridad nos impulsa a querer seguir adelante», concluyó.
Ayuda
Quienes deseen colaborar con la familia pueden hacerlo vía transferencia a los alias: flialezcano o delsyolivergomez. También pueden acercar elementos no perecederos al domicilio de la familia Lezcano en San Miguel, ubicado sobre calle Moreno 1635.
«Necesitamos colchones, frazadas, ropas, elementos de limpieza y alimentos. Será enviado el jueves en un camión», aseguraron desde el circulo familiar. Vale mencionar que sus cuñados también perdieron todo.
Extraído de: ÉPOCA
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