Toropí: Buscan incorporar especialistas para fortalecer la conservación y preservación de fósiles

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Corrientes alberga uno de los yacimientos paleontológicos más ricos de la región. Para resguardarlo, una propuesta de la UNNE capacitará a profesionales sobre manipulación, rescate y custodia de piezas. Incluye salidas a Toropí y el aporte del Proyecto LUPA.

La provincia de Corrientes alberga una de las reservas paleontológicas más ricas y diversas de toda la región y del norte argentino. Sus depósitos continentales conservan registros únicos de la megafauna que habitó el territorio hace miles de años, convirtiendo a la provincia en un punto clave para la investigación del Pleistoceno en Sudamérica.

Las recientes campañas científicas desarrolladas en la reserva paleontológica Toropí, en Bella Vista, arrojaron resultados inéditos que permiten reconstruir con precisión el paisaje y el clima regional de hace aproximadamente 40.000 años. Estos hallazgos representan piezas fundamentales para comprender la evolución del territorio y la adaptación de la fauna nativa a las transformaciones ambientales del pasado.

«Los últimos hallazgos efectuados en la reserva Toropí son de especial importancia, ya que se trata de registros de animales que raramente aparecen en los yacimientos y que al mismo tiempo dan mucha información sobre cómo era el ambiente en ese momento en nuestra provincia, hace unos 40.000 años atrás», destacó el doctor Alfredo Zurita. 

Entre los materiales óseos recuperados se destacan registros de carnívoros y aves de alto valor científico.

«Hallamos restos de un ocelote, un carnívoro muy difícil de hallar en los yacimientos; y a eso hay que sumarle los registros de dos aves que tienen representantes actuales, un cauquén y un ñandú», detalló Zurita. «Como ambos corresponden a especies que viven actualmente, eso nos permite inferir con seguridad el paleoambiente en el cual vivían, no muy diferente al actual», explicó.

A estas piezas se suman análisis de avanzada sobre la dentición de grandes herbívoros extintos. «Hace poco salió publicado un trabajo analizando la composición química de los dientes de algunos ejemplares de animales herbívoros, lo cual nos dio mucha información sobre el tipo de vegetación que comían, básicamente representadas por pastizales», puntualizó el paleontólogo.

Cuidar el patrimonio

La vasta extensión de los yacimientos fosilíferos correntinos la posicionan como una de las reservas más destacadas del territorio nacional, pero contrastan con la escasez de personal técnico especializado en la zona.

Frente a esta realidad, los especialistas remarcan la urgencia de formar cuadros profesionales capacitados en el rescate y la conservación preventiva para evitar el deterioro o la pérdida irreparable del patrimonio natural.

«Es fundamental tener más gente capacitada, ya sea en el manejo de los museos y reservas, así como investigadores para salvaguardar correctamente el patrimonio geológico-paleontológico de Corrientes, que es uno de los más ricos y diversos del norte de Argentina», enfatizaron los expertos. 

La protección efectiva de estos bienes exige una presencia técnica continua e interdisciplinaria sobre el terreno.

«Contar con más información científica sobre nuestro pasado es fundamental para aprender a valorar nuestro patrimonio natural. Además, esa información es la que justamente permite, una vez volcada a la sociedad y a los decisores de turno, generar acciones proactivas y estimular el amor por la ciencia entre los más jóvenes.

Ciencia, educación y salud son los tres pilares que hacen a un país soberano», concluyó Zurita.

Formación

Para dar respuesta a la necesidad de formación técnica para la región, la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura (Facena) de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) oficializó la apertura de inscripciones para un curso teórico-práctico enfocado en la manipulación, preparación y conservación de fósiles. Esta propuesta busca brindar herramientas conceptuales y procedimentales para abordar la protección, el rescate y la gestión integral de los bienes paleontológicos.

La iniciativa está dirigida a estudiantes avanzados y graduados de carreras como Biología, Paleontología y disciplinas afines, así como a profesionales dedicados a la gestión del patrimonio natural y la museología. 

El trayecto formativo combinará instancias virtuales con prácticas intensivas de laboratorio y de campo, capacitando a los asistentes en las metodologías de conservación preventiva desde la prospección inicial hasta el depósito definitivo o la exhibición pública de las piezas.

La capacitación se dictará entre el 16 y el 20 de noviembre de 2026, con una carga horaria total de 32 horas lectivas. El diseño curricular establece una distribución pedagógica compuesta por un 25 % de cursado en modalidad virtual y un 75 % de actividades presenciales. El dictado estará a cargo de un equipo docente interdisciplinario integrado por el doctor Alfredo Eduardo Zurita, la doctora Cecilia Méndez, la museóloga Fanny Cecilia Soler y el técnico Carlos Luna.

El arancel fijado para la inscripción es de 100.000 pesos por participante, monto que incluye los materiales e insumos necesarios para las prácticas de taller, además del traslado y la logística de la salida de campo a la reserva paleontológica Toropí. 

Criterios

La preservación de los bienes fosilíferos exige conocer las dinámicas de degradación física y química que sufren los restos al cambiar de ambiente tras su extracción del sedimento. Al respecto, la museóloga Fanny Soler y el paleontólogo Alfredo Zurita —referentes de la paleontología en Corrientes y responsables de gran parte de los hallazgos en la región— remarcaron que la protección de este patrimonio requiere metodologías claras y aplicables desde el primer momento en el terreno.

«La conservación comienza desde el momento del rescate y debe mantenerse durante todas las etapas de intervención y manejo del fósil», sostuvieron los investigadores. 

Detallaron que las intervenciones deben garantizar la estabilidad física y química del material mediante una manipulación adecuada, condiciones ambientales controladas en depósito, embalajes compatibles y la utilización de insumos o procedimientos técnicos apropiados.  

En este sentido, los expertos subrayaron que las decisiones metodológicas adoptadas en las fases iniciales condicionan el futuro de cada espécimen. Cada determinación tomada en el campo o en el taller debe minimizar los riesgos de deterioro y respetar la integridad original de las piezas recuperadas.

Registro

Además de ser huesos recuperados, el valor de un fósil radica en la masa de datos contextuales que aportan el sedimento y la ubicación exacta donde fue hallado.

Por esta razón, los protocolos de registro y la documentación en sala constituyen ejes centrales del programa, para asegurar que la información científica de la pieza perdure.

Al abordar la importancia de estos procedimientos, Soler y Zurita explicaron que el registro y la documentación permiten preservar la procedencia, el contexto geológico y la historia de cada ejemplar, garantizando su identificación y trazabilidad a lo largo del tiempo. 

La rigurosidad en los inventarios museológicos y en el fichaje técnico resulta indispensable para la labor continua de los centros de custodia.

Asimismo, los investigadores señalaron que un sistema de catálogo estructurado constituye la base del desarrollo científico provincial. La documentación precisa aporta datos clave para investigaciones futuras, optimiza la gestión interna de las colecciones y consolida el valor patrimonial, histórico y científico de estos bienes como parte de la identidad de las comunidades locales.

La tarea paleontológica actual exige coordinación entre el equipo a cargo de las prospecciones en el campo y los profesionales dedicados a la conservación, estudio y exhibición en los museos. La pérdida de los datos contextuales invalida buena parte de las interpretaciones, por lo que la comunicación fluida entre áreas resulta determinante.

La articulación entre paleontólogos, geólogos, técnicos en preparación, conservadores y museólogos permite conectar los datos de campo con los análisis posteriores de laboratorio y el posterior montaje de exposición. 

Soler y Zurita explicaron que esta cadena de trabajo influye directamente en la comunidad, ya que se puede transmitir esos datos científicos al público general, enriqueciendo la interpretación y la valoración ciudadana sobre el patrimonio provincial.

Qué es LUPA

En el ámbito local, la propuesta de capacitación se vincula de manera directa con las acciones del Proyecto LUPA (Laboratorio de Paleontología Abierto-Unidad de Gestión del Patrimonio), espacio radicado en la ciudad de Bella Vista, bajo la coordinación de la museóloga Fanny Soler. 

Esta iniciativa trabaja en la conservación de las colecciones procedentes de Toropí y en el desarrollo de estrategias de comunicación pública del conocimiento científico.

El Proyecto LUPA funciona como un espacio donde la preparación técnica de los restos se efectúa a la vista del público y de grupos escolares, integrando los estándares de la conservación preventiva con la participación de la comunidad. 

Esta metodología permite descentralizar el manejo patrimonial y dotar a Bella Vista de capacidades técnicas propias para la preservación de sus piezas, evitando el traslado definitivo de los ejemplares fuera del municipio.

La articulación entre el Laboratorio de Paleontología de la Facena y el Proyecto LUPA constituye la base metodológica del trayecto formativo. Esta sinergia permite a los asistentes conocer la labor científica generada desde la universidad y observar en paralelo las prácticas de acondicionamiento, catalogación y exhibición que se llevan a cabo en el espacio municipal.

La colaboración permanente entre la universidad pública, los organismos de ciencia y los espacios museológicos locales resulta estratégica para afianzar un esquema de protección patrimonial sustentable en la provincia. 

El curso apunta a estrechar los lazos entre la producción académica y los requerimientos cotidianos de los museos correntinos.

Sobre este trabajo conjunto, Soler y Zurita manifestaron: «El conocimiento científico que se genera desde la UNNE y el Conicet, articulado con el trabajo de preparación, conservación y divulgación patrimonial que se realiza desde LUPA brinda, a través de este curso, la posibilidad de transmitir no solo conocimientos prácticos, sino también el marco teórico de la Paleontología, su objeto de estudio y sus principales líneas de investigación en el NEA y en Argentina».

Esta propuesta busca formar capacidades técnicas permanentes en el territorio. «Este trabajo conjunto fortalece un vínculo entre la ciencia y la comunidad, generando nuevas oportunidades para acercar el conocimiento científico y promover la valoración del patrimonio paleontológico local», afirmaron los expertos sobre las metas de la capacitación.

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